INMERSIÓN COMUNITARIA
¿Qué nombre recibe esta
actividad del profesional?
Estas ideas tergiversadas sobre la Psicología
Comunitaria dificultan su forma de trabajar con las problemáticas de
las comunidades.
Durante el
transcurrir del tiempo las personas han estado sometidas a procesos de
"intervención" desde la Psicología. ¿A qué definimos como intervención?
Este término implica identificar que hay comunidades que están enfermas y
otras que están sanas. Es decir, se interviene sobre quienes están mal
para "ayudarlos".
El
anterior término está bien empleado en otras especialidades como la
medicina, en las que efectivamente existen pacientes que están enfermos,
y que necesitan ser curados. Sin embargo, en Psicología Comunitaria el
empleo de la palabra intervención resulta inadecuado. Puesto que, las
persona que integran las comunidades no requieren ser curadas. Por el
contrario, necesitan que sus problemáticas sean tomadas en cuenta.
Entonces,
¿Cuál es el rol del psicólogo en esta disciplina? Si se parte de la
idea de que Psicología Comunitaria es contribuir con la mejora de la
calidad de vida de las personas. El rol del profesional consiste en
planificar procesos de inmersión comunitaria. La cual se define como un
procesos de implicación con las realidades de las comunidades.
En
la película "El etnógrafo" es un claro ejemplo de lo que es inmersión
comunitaria. Pese a que el protagonista no es psicólogo, realiza un
trabajo admirable con la cultura Wichi. Una cultura en la que los
derechos de sus habitantes han sido vulnerados por las autoridades. El
trabajo del antropólogo John Palmer consiste en ser co-constructor de
esta cultura, mediante su estadía permanente en la misma. El ser parte
de esta comunidad le ha permitido tener un mejor panorama sobre las
principales problemáticas de las personas que residen en este lugar.
Por
otra parte, la película "Ciudad de Dios" incita a reflexionar sobre
cómo se podrían generar procesos de inmersión comunitaria. Esta ciudad
se encuentra ubicada en Brasil, y su principal problemática radica en su
condición de extrema pobreza. Una ciudad que ni siquiera cuenta con
servicios básicos, y como su nombre lo dice está a la merced de Dios.
Las condiciones de la misma obligan a sus habitantes, entre ellos niños y
adolescentes, a cometer actos delictivos y homicidios para poder
subsistir. Es como si no tuvieran otra opción que escoger el camino más
fácil.
Realmente
es complicado generar un sentido de inmersión comunitaria en ciudades
cuyos miembros demuestran rechazo a todo aquel que piense o sea
diferente a ellos. El rol del psicólogo debe estar encaminado a mejorar
la calidad de vida de estas personas, sin que la propia corra peligro.
No obstante, esta ardua labor no solo requiere de psicólogos, sino
también de la creación de políticas de protección social del Estado para
estas comunidades en condiciones vulnerables.
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