DESARROLLO A ESCALA HUMANA MAX - NEEF

Tras analizar la literatura, se evalúa el hecho de que los países Latinoamericanos se encuentran en el subdesarrollo. Esto se evidencia en la pobreza económica, política y social que se vive día a día en estos países. Esto obliga a los países a buscar medidas que puedan mejorar el funcionamiento de la sociedad en general.

El comportamiento histórico de los componentes económicos de la crisis a través de las políticas económicas y de desarrollo que se han aplicado en Latinoamérica durante las últimas cuatro décadas ha sido un proceso pendular. Además, los períodos de expansión generan desequilibrios financieros y monetarios, dando paso a respuestas estabilizadoras que generan elevados costos sociales, lo que induce a nuevos impulsos de expansión, proceso en el que se confrontan: el desarrollismo y el monetarismo neo-liberal. Por otro lado, surgen los primeros argumentos y tesis sólidas que apuntan a la defensa de nuestras exportaciones. En la década siguiente los organismos internacionales latinoamericanos comienzan a perder su identidad original dando paso al monetarismo neo-liberal. No obstante, el fracaso del desarrollismo se debe a su propia incapacidad para controlar los desequilibrios monetarios y financieros, la estructura productiva que generó resultó concentradora, y su enfoque del desarrollo descuidó los procesos sociales y políticos.

En nuestro medio no es posible detectar propiamente un pensamiento o una filosofía neo-liberales debido a que se ha aplicado un neoliberalismo inculto, dogmático y fuera de contexto. Hoy en día sólo logra sustentarse, en América Latina, con el apoyo de regímenes dictatoriales o pseudo-democráticos, ya que la presión generada por los costos sociales sólo puede mantenerse bajo control con la aplicación de medidas represivas. El neoliberalismo impulsa el crecimiento económico, pero no es generador de desarrollo; sus supuestos de racionalidad económica son profunda- mente mecanicistas e inadaptables a las condiciones de países pobres y en mercados controlados por los grupos de poder económico la actividad económica se orienta con sentido especulativo.

En cuanto a materia de percepción se refiere se cometen dos errores graves: el pensar que la crisis económica latinoamericana es atribuible a la crisis externa y el suponer que nuestra depresión es coyuntural, ya que las condiciones externas influyen en economías dependientes y vulnerables como las nuestras. No obstante, la recuperación de la economía capitalista del norte no tendría necesariamente efectos significativos para nuestra propia recuperación. De allí que resulta inevitable desplegar todos los esfuerzos posibles para diseñar alternativas imaginativas, pero viables. Por tanto, las condiciones parecen bastante claras. Sin embargo, si las dos concepciones económicas no han logrado satisfacer las carencias de las mayorías latinoamericanas, una nueva concepción ha de orientarse primordialmente hacia la adecuada satisfacción de las necesidades humanas. Por otra parte, la nueva concepción ha de orientarse inevitablemente hacia la generación de una creciente auto dependencia.

El Desarrollo a Escala Humana se concentra y sustenta en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de auto dependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado. Para servir su propósito sustentador debe apoyarse sobre una base sólida que se construye a partir del protagonismo real de las personas. De modo que, lograr la transformación de la persona-objeto en persona-sujeto del  desarrollo es un problema de escala, porque no hay protagonismo posible en sistemas organizados jerárquicamente desde arriba hacia abajo. Por tanto, El Desarrollo a Escala Humana apunta hacia una profundización democrática. Dado que, al facilitar una práctica democrática más directa y participativa puede contribuir a revertir el rol semi paternalista del Estado latinoamericano, en un rol estimulador de soluciones creativas que emanen desde abajo hacia arriba y resulten más congruentes con las aspiraciones reales de las personas.

Por otro lado, los hábitos y sesgos en los discursos del desarrollo se presentan en el hecho de que vivimos y trabajamos una historia que desconoce la subhistoria que la hace posible, modelos de sociedad que desconocen la complejidad creciente de la sociedad real en que estamos inmersos, la importancia orientadora de nuestros conocimientos formales adquiridos, la construcción de un orden, sin entender lo que es ordenable ni lo que estamos ordenando. Asimismo, es necesario entender que ningún Nuevo Orden Económico Internacional podrá ser significativo si no se sustenta en la reformulación estructural de una densa red de Nuevos Ordenes Económicos Locales. Por tanto, hay que reconocer que las teorías económicas  y sociales  que han servido de sustento y orientación  a los procesos de desarrollo son incompletas e insuficientes. Un Desarrollo a Escala Humana orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas, exige un nuevo modo de interpretar la realidad. Del mismo modo, una teoría de las necesidades humanas para el desarrollo, debe entenderse como una teoría para el desarrollo.

Las nuevas problemáticas sociales se presentan como problemáticas complejas que no pueden seguir atacándose satisfactoriamente mediante la aplicación exclusiva de políticas convencionales, inspiradas por disciplinas reduccionistas. El desafío actual consiste en enfrentar la tremenda magnitud de los problemas que es la creciente magnitud y complejidad la que determina la transformación de problemas con claros contornos disciplinarios en problemáticas generadoras de difusos entornos transdisciplinarios. Si   las   políticas económicas diseñadas por economistas, afectan a la totalidad de una sociedad, los economistas ya no pueden pretender que su única preocupación son los problemas económicos. Tal pretensión sería poco ética, puesto que implicaría asumir la responsabilidad por la acción y no por sus consecuencias.

En ese mismo sentido, es posible formular dos postulados adicionales. En primer lugar, las necesidades humanas   fundamentales   son finitas, pocas y clasificables. Segundo, las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos. Cada sistema económico, social y político adopta diferentes estilos para la satisfacción de las mismas necesidades humanas fundamentales a través de la generación o no de diferentes tipos de satisfactores. La elección de satisfactores es uno de los factores que define una cultura. Las necesidades humanas fundamentales de dos sujetos que pertenecen a dos sociedades distintas son las mismas, lo que cambia es la elección de cantidad y calidad de los satisfactores, y/o las posibilidades de tener acceso a los satisfactores requeridos. En ese sentido, los satisfactores de las necesidades humanas fundamentales estarán culturalmente determinados, más no dichas necesidades. Así, el cambio cultural es consecuencia de dejar atrás satisfactores tradicionales y adoptar otros nuevos y diferentes. Además, cada necesidad puede satisfacerse a niveles diferentes y con distintas intensidades. Igualmente, se satisfacen en tres contextos: a) en relación con uno mismo; b) en relación con el grupo social; y c) en relación con el medio ambiente. La calidad e intensidad tanto de los niveles como de los contextos dependerá de tiempo, lugar y circunstancia.

En la misma línea de ideas, el sistema propuesto permite la reinterpretación del concepto de pobreza. Sugerimos no hablar de pobreza, sino de pobrezas. De hecho, cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana. La pobreza de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, identidad, etc. No obstante, las pobrezas no son sólo pobrezas. Cada pobreza genera patologías, ya que rebasa límites críticos de intensidad y duración. 

El crecimiento generalizado del desempleo y la magnitud del endeudamiento externo del Tercer Mundo, constituyen dos de los problemas económicos más importantes del mundo actual; en el caso de algunos países de América Latina podemos mencionar a la hiperinflación. Por otro lado, el desempleo es un problema que siempre ha existido en el mundo industrial, pero al parecer estamos frente a un nuevo tipo de desempleo, que tiende a permanecer y que se está transformando en un componente estructural del sistema económico mundial. Un individuo que sufre una prolongada cesantía cae en una especie de montaña rusa emocional, la cual comprende, al menos, cuatro etapas: a) shock, b) optimismo, c) pesimismo, d) fatalismo. Además, la cesantía prolongada perturbará completamente el sistema de necesidades fundamentales de las personas, produciendo patologías ya que debido a los problemas de subsistencia, la persona se sentirá cada vez menos protegida; las crisis familiares y los sentimientos de culpa tendrán efectos negativos en las relaciones afectivas; la falta de participación lo llevará a sentirse aislado y marginado y la baja autoestima puede desencadenará en una crisis de identidad. No obstante, es necesario reconocer la existencia de patologías colectivas de la frustración, para las cuales los tratamientos aplicados han resultado hasta ahora ineficaces.

 

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