Examen Final: Delincuencia Juvenil
Delincuencia Juvenil
La delincuencia Juvenil es una problemática presente alrededor de todo el mundo, si bien, en países del primer mundo se presenta con menos frecuencias, es totalmente lo opuesto en los países menos desarrollados, donde en muchas ocasiones los menores de edad se ven forzados a adentrarse en este mundo. Para hablar de delincuencia juvenil es primordial conocer su significado, se entiendo por delincuencia juvenil a los actos delictivos cometidos por personas que aun no han cumplido la mayoría de edad, muchas veces estos actos delictivos son de menor gravedad que los delitos cometidos por mayores, sin embargo, no es imposible que un menor de edad cometa delitos con una mayor gravedad.
A lo largo de este ensayo, se abordará esta problemática, los factores relacionados a la misma además de como esta se ve influenciada e influencia a la vez a la sociedad en donde se presenta, el objetivo abortar todo lo antes mencionado, es el entender como una persona menor de edad es vulnerable a cometer actos delictivos según su contexto social.
La delincuencia juvenil es una problemática que se ha encontrado presente a lo largo del tiempo alrededor de todo el mundo, es decir, este problema se da en todas las sociedades alrededor de toda civilización. Las personas menores de edad se encuentran pasando por una etapa de formación, en la cual son susceptibles a verse influenciados por su entorno, debido a esto, es importante tener en cuenta que en muchas ocasiones un menor de edad al empezar a delinquir en esta etapa de desarrollo, suele mantener este comportamiento normalizándolo en sí mismo, convirtiéndolo en un delincuente incluso cuando ya no sea menor de edad.
Esta problemática ha acaparado cada vez más la atención de las autoridades, puesto que ha incrementado considerablemente, dentro del Ecuador la ciudad que mas refleja esto es Guayaquil, donde la participación de jóvenes en hechos delincuenciales e incluso en hechos violentos es cada más común, considerándose así, que el nivel de criminalidad dentro de la ciudad ya no se ve limitado por la edad. (Quintanilla & Tapia, 2010)
Sin embargo, son diferentes las razones por las cuales un adolescente decide adentrarse en las diferentes actividades delictivas a una temprana edad, es decir, la delincuencia es un problema de orden multicausal, por lo tanto, no puede ser simplificada a una única perspectiva explicativa puesto que hay diferentes maneras de analizarla. Debido a esto, en este ensayo se realizará un análisis de diversas factores o causas relacionadas con la delincuencia juvenil, con el objetivo de poner conocer mas a fondo acerca de esta problemática social que con el pasar del tiempo se ha visto incrementada.
Una vez, mencionado esto, podemos empezar a adentrarnos en los factores psicosociales asociados con la delincuencia juvenil, Goleman menciona diversas causas que ocasionan en los menores de edad un claro descenso en el grado de competencia emocional, es decir, este autor considera que ha existido un empeoramiento en: problemas sociales (principalmente relacionados con el aislamiento, mal humor, falta de energía, insatisfacción y dependencia), problemas de atención y razonamiento, incapacidad para prestar atención y permanecer quieto, ensoñaciones diurnas, impulsividad, exceso de nerviosismo que impide la concentración, bajo rendimiento académico, pensamientos obsesivos); ansiedad y depresión (soledad, excesivos miedos y preocupaciones; perfeccionismo, falta de afecto, nerviosismo, tristeza y depresión); delincuencia o agresividad (relaciones con personas problemáticas, uso de la mentira y el engaño, exceso de justificación, desconfianza, exigir la atención de los demás, desprecio por la propiedad ajena, desobediencia en casa y en la escuela, mostrarse testarudo y caprichoso, hablar demasiado, fastidiar a los demás y tener mal genio). (Cortina, 2003)
Por otro lado, (Barrenechea, 1970) menciona diferentes factores importantes que influyen en la perdida de competencia emocional y en la iniciación de los jóvenes en actos delictivos, por parte de los menores se encuentra en que nos encontramos en una época en la que como consecuencia de las presiones sociales y laborales la atención cotidiana que reciben los más jóvenes es bastante escasa y poco positiva para ellos. De igual manera existen otras causas sociales que al final confluyen en un mismo mínimo común denominador: familias desestructuradas incapaces de cumplir la función primordial de transmitir normatividad al menor: padres drogadictos, alcohólicos, analfabetos, padres “desaparecidos”, familias marginales o desarraigadas, pobreza, prostitución, enfermedad mental, etc.
Otro factor importante que puede ocasionar esta problemática son las causas personales, cuando se habla de estas causas, se hace referencia a la naturaleza biológica y mental de cada individuo, también a los factores influyentes y detonantes que se encuentran presentes en el contexto de cada persona a lo largo de la vida. Estos factores son de suma importancia a la hora de hablar sobre la delincuencia juvenil, puesto que, no cabe duda que la constitución biológica y mental del individuo influye o guiar directamente la conducta de cada persona. Considerándose así, que en los menores de edad las características delictivas se encuentran en un estado embrionario, y el hecho de que surjan o no dependerá de otros factores sociales, como lo son la crianza, el nivel de educación, nivel socioeconómico y en general el contexto en el que se desarrolle el adolescente.
De igual manera, se ha considerado que una causa personal seria la transmisión de las tendencias criminales por parte de padres hacia sus hijos, entendiéndose esto no solo como un factor genético o biológico, sino mas bien, se hace referencia al estilo de crianza por parte de los padres, puesto que, la delincuencia es entendida como el desprecio o desconocimiento de los valores morales existentes y aceptados en la sociedad.
Esta es una de las razones por las cuales cada vez esta problemática se ha vuelto del interés de los medios y de las autoridades, debido a que, el hecho de que exista la delincuencia juvenil y que este empiece cada vez en los adolescentes con menor edad, no es una cuestión biológica ni únicamente psicológica, sino mas bien, esta relaciona directamente con la sociedad, donde es más común que se presenten estos problemas éticos y morales.
Por ende, las casusas sociales son las principales productoras de la delincuencia juvenil, debido a que, de no existir contextos sociales perjudiciales que favorecen a este fenómeno, lo mas probable es que esta problemática no existiera o por lo menos disminuyera considerablemente, ya que, como se mencionó anteriormente los factores biológicos y psicológicos también pueden influir para que un adolescente empiece a tener estas conductas delictivas.
Dentro de estos factores sociales, se pueden describir algunos, entre los principales están la inadaptación escolar, esto hace referencia a que muchos jóvenes no consiguen adaptarse al ámbito social que implica la escolaridad y terminan por desertar de la misma, esto los expone adversamente a la sociedad, puesto que, sin estudios muy difícilmente se consiguiera un empleo con una buena remuneración y en casos extremos los menores de edad que abandonan sus estudios terminan en situación de calle o algo que usualmente sucede en algunos contextos sociales, es que los jóvenes decidan unirse a un grupo de delincuentes empezando así ya con estas conductas antisociales.
Otro factor social que puede influir en un menor de edad es el factor del entretenimiento, hoy en día, la supervisión de los jóvenes es casa escasa, como se menciono antes, los padres de familia se encuentran cumpliendo sus horarios laborales y los jóvenes son mas apartados de sus familias, por lo tanto, controlar lo que ven y escuchan es casi imposible en la mayoría de casos. Pues bien, el entretenimiento muchas veces puede no ser un contenido que merezca la pena interiorizar, suele ser violento o vulgar, tanto en películas como en la música. Un joven que crece idolatrando estos personajes sean ficticio o no, es propenso a buscar ser como ellos, por ende, si a interiorizado y normalizado la violencia, vulgaridad y todo tipo de comportamiento no aceptado socialmente, lo mas probable es que el adolescente actúe como tal.
Finalmente, este autor menciona como ultimo factor social significativamente influyente en la delincuencia juvenil a la comunidad, con esto, hace referencia a la falta de integración del joven con su comunidad, lo cual ocasiona que la persona no identifique y aprenda el comportamiento, ideales y valores pertenecientes a esta comunidad. Por lo tanto, un joven que no ha podido interactuar de manera adecuada con su entorno, buscara otras maneras de hacerlo, de sentir seguridad y pertenecer a algo, usualmente terminan por involucrarse en pandillas y empezar con actividades delictivas. De igual manera, al referirse a la comunidad, también se integra a la familia del joven, este factor es directamente influyente en el joven, puesto que dependiente de la crianza que tenga y el contexto en la que esta sede, el adolescente podría ser susceptible a adentrarse en actividades delictivas a temprana edad.
No obstante, es importante resaltar otros errores de la sociedad acercas de los jóvenes que las integran, muchas veces es la misma sociedad la que defiende al joven delincuente por el simple hecho de que pertenece a su comunidad o porque lo conoces, o, por otro lado, el contexto social no deja mas alternativas al joven que involucrarse en estos actos delictivos puesto que es algo normalizado en su entorno.
Si bien, las causas sociales podrían considerarse como las más importantes influyentes para que se presente delincuencia juvenil en una comunidad, es importante resaltar un punto de vista biológico, un adolescente esta en etapa de formación, pasa por una serie de cambios biopsicosociales, es decir, en esta etapa de su desarrollo, el adolescente será susceptible a la influencia social, se vera influenciado por su entorno familiar y educativo principalmente. Por lo tanto, en caso de que este entorno sea un predisponente a que la persona se involucre en actividades delictivas, un adolescente muy probablemente terminara haciéndolo y al estar en una etapa de desarrollo psicológico, normalizara esta conducta, perderá los diversos valores éticos y morales que en el resto de personas impiden estas conductas socialmente rechazadas, de esta forma, el adolescente se convertirá en un potencial criminal incluso cuando ya sea un adulto. (Valdenegro, 2005)
Una vez que sean expuesto las diferentes causas para que exista la delincuencia juvenil, es importante considerar que medidas o alternativas se toman para intentar accionar en contra de esta problemática. Para (Cortina, 2003) futuramente se deberán tomar principalmente las siguientes medidas: 1) expansión del alcance de los programas de vigilancia para supervisar a los infractores juveniles; 2) expansión del alcance de los programas de servicios para proporcionar la asunción de habilidades y otras oportunidades a los jóvenes; 3) implicación del sector privado en el diseño y dirección de programas 4) énfasis en la programación de formación destinada a los infractores para una exitosa reinserción.
Una alternativa a seguir, serian tomar como ejemplo a Estados Unidos e Inglaterra, en estos países se están impulsando programas de supervisión intensiva acompañados del denominado control electrónico. Debe tenerse en cuenta que no existe consenso en la doctrina sobre si debe considerarse el control electrónico una medida o simplemente un medio auxiliar para implementar otras medidas. Desde el punto de vista tecnológico, hay variantes: Una de ellas es la denominada señalización continuada: en ella hay tres partes: el transmisor lo lleva el ejecutoriado, normalmente en el tobillo; el receptor-marcador, que se instala normalmente en el teléfono del domicilio del ejecutoriado. El receptor-marcador recibe la señal del transmisor y la envía al centro de monitorización donde un ordenador central va almacenando los datos. El receptor-marcador llama al centro de monitorización siempre que se produce un cambio en la localización de la persona: por ejemplo, si el ejecutoriado sale a las 8.30 de su domicilio el ordenador central recibe la llamada y a su vez comprueba si esta salida está o no autorizada. Igualmente, el ordenador central recibirá nuevamente la llamada cuando el ejecutoriado vuelva a casa. Si se produce una salida o entrada no autorizada el sistema producirá un mensaje comunicando estas circunstancias y contactará con el oficial encargado de la supervisión de esa ejecutoria. Por tanto, este sistema informa si la persona controlada se encuentra o no en el lugar determinado, pero no informa de dónde está en cada momento o qué es lo que hace.
El equipo de contactos programados realiza llamadas periódicas a casa del ejecutoriado para comprobar que efectivamente se encuentra allí. Este sistema a su vez tiene variantes: por ejemplo, existen sistemas de verificación de voz. Existen también aparatos de emisión continua de señales. Actualmente las últimas novedades se refieren a equipos de seguimiento mediante el uso de teléfonos celulares y satélites de posición.
A pesar que es de suma importancia tener estas medidas como alternativas para contrarrestar la delincuencia juvenil, también, es de suma importancia enfocarse en la prevención de esta problemática. Como sabemos, las autoridades encargadas de lidiar con todo tipo de delincuencia son las relacionadas a la criminología, por lo tanto, a continuación, se mencionarán 3 formas de respuesta al delito desde un punto de vista criminológico. (Defez, 2017)
1. La disuasión:
Este modelo clásico de respuesta al delito pone el acento en la capacidad punitiva del Estado, en el justo y necesario castigo del delincuente como satisfacción y compensación a la víctima. Parte del supuesto que la criminalidad se puede prevenir atendiendo al impacto que el efecto disuasorio del sistema pueda tener sobre el delincuente. Sin embargo, este modelo presenta algunos contras. En primer lugar, porque la disuasión no tiene el mismo efecto sobre todos los delincuentes ni se puede hacer un pronóstico de su efecto. Por otra parte, estos modelos de disuasión suelen caer en una peligrosa inercia que suele derivar en fórmulas de rigor excesivo. Por último, hoy día existe la evidencia de que lo severo del castigo es tan sólo una variable de las muchas que intervienen en el mecanismo disuasorio.
2. La resocialización:
Este modelo propugna la intervención positiva sobre el penado para su posterior plena integración social en lugar de estigmatizarle. Puede actuarse a 3 niveles: evitando que, cuando cumplen las medidas en un centro adquieran nuevas actitudes o hábitos delictivos, influyendo sobre su comportamiento presente e incidiendo en su futura conducta para que su integración social sea total. Como apuntaba en el apartado de Responsabilidad Penal, el Juez de menores puede dejar sin efecto las medidas impuestas, reducir su duración o sustituirlas por otras siempre que la modificación redunde en interés del menor. Y es que, el contacto del menor sancionado con otros delincuentes en el mismo centro puede ser tan o más negativo que los motivos que le han llevado allí. Esto se debe a que, el internamiento no hace más que agravar el problema.
3. La integración:
Este sistema procura satisfacer los intereses, expectativas y exigencias de todas las partes implicadas en el problema, con armonía y ponderación. Parte del supuesto que el delito es un conflicto interpersonal y que su solución debe partir por los propios implicados en el mismo, desde dentro, en lugar de venir impuesta por el sistema. Si bien es el más ambicioso de los modelos expuestos no siempre es posible su aplicación. Difícilmente, una familia que ha perdido uno de sus miembros en un delito de sangre estará dispuesta a asumir este modelo. Dejando a un lado las diversas teorías (de las cuales sólo he apuntado unas pinceladas) hay una cuestión segura: así como la delincuencia es fruto de diversas variables que interactúan entre sí y no se puede analizar de forma aislada, tampoco así sus soluciones. El crimen es un problema social y comunitario y, como tal, debe ser tratado. Por tanto, es necesaria una implicación directa de todo el entorno del menor, adolescente o joven. Para poder prevenir eficazmente la delincuencia juvenil es necesario que toda la sociedad procure un desarrollo armonioso de los adolescentes, y respete y cultive su personalidad a partir de la primera infancia. Una de las razones que puede fomentar la indisciplina es el propio desconocimiento de que están realizando un acto prohibido. Interpretan el acto como una gamberrada propia de su edad, que forma parte de su diversión cotidiana. Para evitar que incurran en estos delitos, primero hay que informarles y formarles sobre las conductas prohibidas por la Ley. 49 En caso que el adolescente haya cometido un acto delictivo ocasional, el trabajo debe encaminarse a que no se repita en el futuro: la colaboración de los centros educativos y de los padres es esencial. Las tareas socioeducativas o las amonestaciones pueden dar resultados. Por ejemplo, en los casos de indisciplina grave pero no delictiva (peleas, burlas, daños materiales en el centro escolar, etc.) debería procurarse un acercamiento del agresor al daño realizado con mediadores neutrales e intentar un acuerdo voluntario de reparación o disculpa. Lógicamente, el papel de control paterno no acaba en la información. Hay que hacer una exhaustiva tarea de control y supervisión, respetando en la medida de lo posible su libertad personal. Debería establecerse un contacto directo con los docentes y establecer una estrategia común y hacer un seguimiento de los comportamientos violentos, si los hubiera. Una buena medida es canalizar las conductas agresivas de un menor hacia algo positivo, como pudiera ser el deporte u otras actividades. No hay que olvidar que los hábitos de vida han cambiado y también la actitud de los padres ante los hijos. Los niños pasan, cada vez más tiempo, solos y ajustados al ritmo que marcan los adultos. A veces se les aparca delante de la televisión. Algunos padres no ejercen su labor: se ha dejado de inculcar valores y no hay criterios educativos. Intentan compensar la falta de tiempo y dedicación a los hijos, tratándolos con cierta permisividad. En efecto, es necesario que los padres democraticen su relación con los hijos, pero hay que combinar las actitudes protectoras con cierta autoridad para sensibilizar a los menores sobre las normas que, en definitiva, rigen la sociedad. El modelo de familia también ha cambiado: cada vez se tienen menos hijos (y se les procuran todos los caprichos), muchas familias son monoparentales. En aquellas donde se ha vivido una separación y se han vuelto a recomponer, se acaban cediendo y consintiendo en muchas situaciones para evitar conflictos. En cuanto a la docencia, los sistemas educativos deberían tener como prioridad la formación de ciudadanos libres, responsables y cultos. Por tanto, deberían trasmitirse los valores fundamentales y el respeto a los derechos y libertades fundamentales. Sería adecuado que los docentes inspiraran confianza a los menores de forma que cuando precisen información, un consejo o ayuda, se apoyen en esta figura para afrontar un problema. Lógicamente, estas funciones no serán posibles si el docente, a su vez, no recibe la ayuda y colaboración directa de los padres.
A modo de conclusión, a lo largo de este ensayo, se puede constatar que la delincuencia juvenil es una problemática que ha incrementado a través del tiempo, y es primordial la búsqueda de su erradicación, debido a que, interfiere directamente en la sociedad. La delincuencia juvenil, afecta a una sociedad de diversas maneras, y para que un adolescente empiece en las actividades delictivas, si bien hay una serie de factores predisponentes y detonantes, la sociedad es la principal razón, una sociedad donde es “común” que los adolescentes abandonen sus estudios sus hogares o que se unan a pandillas, lo normal para ellos se vuelve realizar estas actividades, por lo tanto, la delincuencia juvenil incrementa. Debido a esto, es importante tener en cuenta las medidas preventivas que se han mencionado, puesto que, todo adolescente esta expuesto a involucrarse en estas actividades delictivas.
Finalmente, es de suma relevancia el recalcar que, “la lucha” contra la delincuencia juvenil, es algo que las autoridades tienen muy presente, e incluso los medios de comunicación usualmente le dan relevancia a este tipo de situaciones. Por lo tanto, se espera que los proyectos de prevención e intervenciones sociales que se realicen en comunidades donde esta presente la delincuencia juvenil, rinden fruto y con el pasar del tiempo esta disminuya, y así, los adolescentes puedan culminar sus estudios y llevar una vida al margen de las normas y valores sociales existentes en todos los países.
Bibliografía
Barrenechea, J. (1970). Las Causas de la Delincuencia Juvenil. Revista de Fomento Social, 275-284.
Cortina, M. (2003). EL FENÓMENO DE LA DELINCUENCIA JUVENIL: CAUSAS Y TRATAMIENTOS. Encuentros Multidisciplinares, 21-35.
Defez, C. (2017). Delincuencia Juvenil. Pensamiento Penal.
Quintanilla, R., & Tapia, A. (2010). LA DELINCUENCIA JUVENIL: UNA MIRADA TEÓRICO– CRIMINOLÓGICA DESDE LA REALIDAD PENAL ECUATORIANA. Repositorio Digital Universidad Técnica de Cotopaxi.
Valdenegro, B. (2005). Factores Psicosociales Asociados a la Delincuencia Juvenil . Psykhe, 33-42.
no entendi si pudiera ser mas especifico porfavor
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